Los velos gaseosos me envuelven en la tarde.
Camino por esta calle con mi paso de siempre.
Camino sobre este polvo que conoce hasta mis uñas.
Voy pisando la tierra roja, que mastiqué tantas veces.
Camino y lentamente, llego aquí, al campanario.
El mismo campanario, dónde anoche encerré tu sombra.
He dejado de llorar por el fin de los misterios.
Lavo mi ropa. Escupo.
Con mi saliva me declaro inocente.
martes, octubre 04, 2011
miércoles, julio 27, 2011
viernes, julio 08, 2011
martes, junio 28, 2011
viernes, enero 07, 2011
viernes, noviembre 12, 2010
Una mujer enana

Era una mujer enana, la que anoche corria por el jardín. Escapaba despavorida de la primavera. Dobló en la esquina dónde esta el sauce llorón y evitó también el cuento de otro verano.
Era una mujer enana y apretaba en la mano un cardo.
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miércoles, noviembre 10, 2010
Sebastián
Cuando Sebastián despertó a media mañana, le nació el convencimiento de una idea: Una parte de él, era Leo; otra era Tomás, otra era yo. Partes de él andan viviendo en todos.
Yo sólo podía decir algo: en contrapartida una parte de Leo, de Tomás, de mí, viven en él. Al final como al principio, todos compartimos piezas de un mosaico que nos iguala y del que nunca podremos escapar.
Yo sólo podía decir algo: en contrapartida una parte de Leo, de Tomás, de mí, viven en él. Al final como al principio, todos compartimos piezas de un mosaico que nos iguala y del que nunca podremos escapar.
Rinconada. Jujuy. Argentina
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